Si me preguntas por qué vivo en Barcelona… es por esto.
Hace 5 años vine desde Suiza para estudiar un máster y ya no me fui.
Me atrapó todo: la comida, la gente, el mar, pero sobre todo la vibra.
Es una ciudad viva, rodeada de naturaleza, perfecta para alguien como yo, que necesita moverse y sentirse conectada con el exterior.
El mar empezó a formar parte de mi rutina. Y ahí todo cambió.
Una amiga del mundo del surf creó una comunidad de mujeres para dar visibilidad a deportes que siempre se han visto como “masculinos”. Yo ya estaba muy conectada con el mundo náutico… así que me uní.
Desde “Les noies del medi” empezamos a organizar surf trips, clases y eventos. Y de repente estaba viajando a Portugal, Francia, Marruecos… conectando con una comunidad de surf increíble.
Hoy somos más de 700 mujeres.
700 historias, 700 energías… una vibra brutal.
Y cuando no estoy en el agua, estoy en el asfalto.
Surfskate. Surf sobre cemento. Barcelona tiene eso. Siempre ha sabido abrazar culturas que antes estaban al margen y hacerlas parte de la ciudad.
Por eso, para mí, Barcelona no es solo donde vivo.
Es donde me muevo. Donde conecto.








